domingo, 9 de enero de 2011

Escocia 2010

Empezamos el año contando una de las aventuras del 2010: rumbo a Escocia. En pleno verano hemos pasado 8 días visitando el "nórdico" país del verdor y la naturaleza, santuario de aves marinas y costumbres muy diferentes.

Hemos realizado un tour por casi todo el país, recorriendo diferentes lugares y ecosistemas, tanto marinos como terrestres. St. Andrews, Anstruther, Montrose, Fort Williams, Crianlarich, Isle of May, Bass Rock, Mull, Lock Ness y Edinburgo son algunos de los lugares visitados durante nuestra estancia.

El primer día ha sido un poco vertiginoso teniendo que enfrentarnos a los elementos y a las peculiaridades del reloj escocés, algo a lo que están acostumbrados los habitantes del lugar, pero que para unos recién llegados resulta cuanto menos estresante.

Las inclemencias del tiempo y unos vientos de fuerza 4-5, nos impiden durante los primeros días seguir nuestro plan original. Pero la capacidad de improvisación es algo que vamos a ir agudizando durante el viaje. Esas primeras jornadas las aprovechamos para visitar estuarios en el Mar del Norte y centros de visitantes increibles en Montrose, y observar tras varias peripecias una colonia de focas, eideres, tridáctilas, sombrías, argenteas, fulmares, alcas, araos, etc.


El cuarto día visitamos Bass Rock, santuario de alcatraces. Es increible estra tan cerca de estas aves y poder observar de primera mano comportamientos tan íntimos como el cortejo de los machos con regalos variopintos y movimientos de afirmación y negación al unísono seguidos de "mosdiscos" en el cuello, el apareamiento en medio de una multitud con más de 8 individuos por metro cuadrado, las disputas por el suelo entre las hembras que necesitan espacio para sus nidos de 15 cm de alto, la predación de las gaviotas sobre los huevos de alcatraces para a limentar a sus pollos que han eclosionado antes, y el cuidado de los pollos recién nacidos que asoman sus cabecitas por debajo de sus madres. Más de 4 horas junto a estos animales dan para mucho. En el viaje de vuelta realizamos "chuming", una práctica turística consistente en alimentar a las aves con pescado desde el barco, pudiendo observarlas y fotografiarlas a escasos centímetros de nuestras cabezas. Uno de los alcatraces, tras el característico graznido que emiten justo antes de zambullirse, choca conmigo al disputarse el espacio aéreo con otro congénere, cayendo dentro del barco un poco aturdido.



El quinto día amanecemos dentro de nuestra tienda a orillas de Lock Ness. Un paseo matutino por centros de visitantes, tiendas y Bed & Breakfast dedicados al turismo de la zona, y partimos rumbo a Mull. Tras coger el ferry y recorrer cientos de caminos, algunos de ellos 2 o 3 veces, decidimos acampar en una colina, frente al Mar del Norte, donde cenamos, charlamos y dormimos junto al fuego de nuestra hoguera y acompañados de los incansables mosquitos.


En Mull tomamos nuestra primera ducha pública (esto es Europa) y comienza nuestra aventura en busca del Sea Eagle. Senderos, horas de paseo y de caminos preciosos en diferentes partes de la isla, pero es en Grosspoint, casi finalizando la jornada, cuando se produce el avistamiento. Increible. Nos gustaría quedarnos para poder visitar la travesía de Tiroran a Balnahard donde nos comentan que se ha visto a adultos alimentando a sus pollos, pero el último ferry está a punto de salir de la isla y tenemos que seguir el viaje.


Tenemos que atravesar el país de oeste a este para poder estar a la mañana siguiente en el puesto de Anstruther y tomar el barco que parte hacia Isle of May. En esa rápida travesía conocemos algunas localidades de interior, la zona de los Trossarch, sus típicos Rod & Reels, paisajes boscosos y los rápidos de Killin.


En la Isla de May pasamos el día completo observando colonias de aves marinas. Miles de araos, alcas y frailecillos se agolpan en las paredes vereticales de este impresionante lugar. Pasan a pocos metros de nuestras cdabezas con los picos llenos de pescado y se posan con una habilidad asombrosa en riscos de dudosa estabilidad para alimentar a sus pollos. Cormoranes, gaviotas y fulmares son algunos de los actores "secundarios" en esta hermosa historia. Los puffins traen el pescado insertado en las espinas de la lengua y se meten en sus nidos-cueva a nuestro lado. Las focas fueron las primeras en darnos la bienvenida a la isla y son las últimas en decirnos adios mientras un halcón peregrino surca el aire en busca de su próxima presa: tiene donde elegir.



Edimburgo es nuestra última parada y prácticamente el único contacto con la Escocia metropolitana. El castillo y parte del centro es lo único que vemos de esta ciudad tan conocida por los estudiantes que abarrotan todos los pubs. La última noche la cerramos con una visita a uno de esos pubs y pudimos vivir en directo como 20 chicos de diferentes nacionalidades conviven y se diviertes al son de la música que un avispado músico interpreta en diferentes idiomas. No podemos olvidar que se trata de una ciudad "Erasmus".

El vuelo de 3 horas que nos lleva de vuelta a casa se hace más largo que los 8 días y 1000 millas que hemos recorrido a través de uno de los paises más bellos para observar, entender y formar parte de la naturaleza. Una aventura que nunca olvidaremos.


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