Pues bien, ahora soy yo el que está en un hospital, y no como personaje de ficción, sino como paciente, ingresado, con mi bonito y enorme pijama azul, sentado en mi cama y escribiendo esto. Que nadie se alarme (si no lo ha hecho en los meses anteriores) porque no me ocurre nada nuevo. Mis problemas de salud de los últimos años (problemas digestivos cursados con dolores abdominales que me llevan hasta puntos insospechados, y pérdida de peso) no se han solucionado, por lo que he... hemos decidido ponernos en manos del doctor Pascual a ver si da con la tecla (sin menospreciar los diagnósticos llevados a cabo por otros profesionales, todo sea dicho, unos más acertados que otros).
El hecho de estar aquí ingresado para someterme a una gymkhana de pruebas y análisis clínicos trae consigo un par de consecuencias, una positiva y otra negativa. La positiva es la tranquilidad en la que estoy sumergido, ya que el ala del hospital en la que me encuentro está reservada para los VIPs (es que tengo un poco de enchufe) y puedo dedicar tiempo a leer y escribir. La mala es la incertidumbre ante las pruebas a las que me voy a someter y la falta de anestesia aparentemente en ciertas pruebas un tanto invasivas. El planning es más o menos el siguiente:
Jueves:
- analítica completa
- gastroscopia
- ecografía
Viernes:
- TAC
Lunes:
- colonoscopia
...y ya veremos lo que van sacando y lo que van añadiendo al programa. Lo que no me queda muy claro es si me van a dar permiso domiciliario para el fin de semana o voy a pasarlo aquí metido. Bueno, lo que venga vendrá, y todo sea porque den con la tecla y por fin pueda quitarme de encima esta "enfermedad" y poder recuperar algo de peso.
Ya os diré como termina la historia.

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