Normalizar significa convertir en algo normal ante lo que no nos sorprendemos ni nos impacta.
Yo tengo mi vida normalizada y día a día puedo presumir de tener una vida normal, con mi mujer y mis mascotas, mi familia, mis amigos, y como es normal, con mis problemas. Tengo amigos homosexuales, algo normalizado cada vez más en nuestra sociedad. Mi hermana está embarazada y como es normal estoy deseando ver a mi sobrino. Tengo un padre que se desvive por los suyos y al que, como es normal, le tengo que agradecer todo, todo y todo. Hago mi declaración de la Renta como casi todo el mundo y me gusta pagar los menos impuestos posibles, cosa que también es normal. Mi mujer trabaja con niños con necesidades educativas especiales y por suerte cada vez están más normalizados e integrados en nuestra vida diaria. Como es normal, el Barça y el Madrid son los primeros de la liga, y el Betis se mantiene en la fina linea entre primera y segunda. Y por suerte también se normaliza poco a poco el hecho de cruzarnos por la calle con una persona negra, china o marroquí.
Lo malo del asunto es que también está normalizado que cada día nos pongan en la tele mientras comemos imágenes de los 150 muertos en Misrata con la cabeza abierta llenos de sangre y no se nos mueva nada por dentro. Que la malaria en África acabe como norma con la vida de miles de niños cada día por un mísero 0,7%. Que otro gilipollas mate a su mujer normalmente cada 2 semanas, y que el niñato de turno se burle de la justicia muy bien asesorado por un abogado oportunista que, como es normal, solo le importa el dinero y la fama. Que veamos normal que el político de turno se enriquezca presunta y fraudulentamente, y pueda o no ser imputado dentro de una causa común si no prescribe antes el presunto delito. Que una sarta de vividores inunden con normalidad la caja tonta, y el insulto, la descalificación y la querella sean el pan nuestro de cada día. Que nuestros normalizados hábitos de vida estén acabando con el planeta en el que vivimos y no seamos capaces de hacer nada.
Está muy bien normalizar la situación de uno, la homosexualidad, la discapacidad, la multiculturalidad, etc. Pero me da mucha rabia tener normalizada la guerra, el hambre, el terrorismo, la corrupción, la violencia de género, el insulto y la apatía de todos el mundo.
Al final va a resultar que este mundo no es tan normal como creía.
Gnopharmia stevenaria (Boisduval, 1840)
Hace 10 años
