Las modas son pasajeras. Unas perduran todo la vida y otras pasan en menos que canta un gallo. Y esto no es más que una moda, una moda a la que me acabo de apuntar. La gente tiene blogs donde comenta sus cosas, donde se relaciona con otras personas, donde expresa sus opiniones, sus miedos, sus alegrías. Yo me he apuntado a la moda porque un chico de una serie de televisión me convenció. Sí, sí, de la tele. Me gustaba lo que escribía y me dije ¿por qué yo no? Así que aquí estoy, contando mi primera aventura como bloggero.
No puedo decir que he vuelto a nacer porque nunca he muerto, pero si puedo decir que me siento como si acabara de nacer porque hace tiempo que me siento como muerto. Muerto en el sentido de estancado, perdido. Mi vida no es lo que quiero que sea. Yo siempre he pensado que uno hace de su vida lo que quiere, y que en tu vida las cosas buenas y malas las pones tu. Últimamente podría llegar a cambiar de pensamiento, pero creo que no lo voy a hacer. Sé que estoy pasando por una mala racha que está interfiriendo en mi vida personal, laboral, y todos los "al" que se puedan imaginar. Pero como siempre he sido una persona objetiva y optimista doy por hecho que se me pasará. Tengo claro que tengo que poner de mi parte, y lo estoy haciendo. Necesito un cambio en mi vida. Como dijo el chico de la tele, un cambio nunca es fácil. Cambiar algo en tu vida, pequeño o grande, siempre supone un esfuerzo. No todos sabemos cuando cambiar, ni como hacerlo. Pero aveces la vida te avisa de que ese cambio es necesario, y entonces das el paso. Volver a casa, dejar un trabajo, recuperar un amigo,... cosas tan sencillas aparentemente nos suponen muchas veces un quebradero de cabeza. Pero por muchos cambios que demos a nuestra vida, buenos y malos, una cosa no cambiará nunca; es nuestra vida, la única que tenemos, la mejor que tenemos... así que vamos a aprovecharla.
Gnopharmia stevenaria (Boisduval, 1840)
Hace 10 años
